Pequeña guía de A PIE para pensar la movilidad

01.    Aparcamiento

El 95% del tiempo de su vida los auto-móviles privados se encuentran inmóviles. El desplazamiento de los vehículos sólo resulta útil si en algún momento se produce su estacionamiento: no hay movimiento sin aparcamiento. Esta perogrullada tiene dos consecuencias trascendentales.

La primera es que para garantizar o posibilitar la expansión del automóvil se han establecido desde hace décadas una serie de regulaciones y políticas que facilitan el aparcamiento, bien sea en el espacio público bien sea en las edificaciones. Sin ellas no se podría garantizar el uso masivo del automóvil privado.

La segunda es el reverso de la anterior: para regular el abuso del automóvil se han aplicado también desde hace décadas una serie de regulaciones y políticas de aparcamiento para disuadir o favorecer determinados comportamientos de los automovilistas.

Así, pensar el aparcamiento es pensar el uso del vehículo privado, de manera que cualquier propuesta, proyecto o política de aparcamiento puede analizarse desde el siguiente doble punto de vista: ¿sirve para estimular o sirve para disuadir el uso del automóvil privado? Obviamente hay otras cuestiones relevantes asociadas, como la apropiación de un espacio público escaso por los coches aparcados o las necesidades de aparcamiento del tráfico “comercial” (vehículos de mercancías...), pero a efectos de una comprensión del problema ambiental y social del aparcamiento lo principal es ese equilibrio entre estímulo y disuasión del uso del automóvil privado.

Otra idea a tener en cuenta que se deduce de lo anterior es que las políticas, los proyectos o las regulaciones del aparcamiento no pueden ser un elemento aislado de las políticas más generales de tráfico y transporte, sino que forman parte necesariamente de las mismas. Son únicamente una pieza, significativa eso sí, de un conjunto amplio de las referidas políticas y, por tanto, no pueden considerarse como la solución única ni la panacea para resolver los problemas de la movilidad.

En definitiva, para analizar las medidas, los proyectos y las políticas de aparcamiento que las administraciones pretenden implantar es conveniente hacer o hacerse una serie de preguntas que se presentan de un modo sintético a continuación:

Coherencia con otras políticas más generales de movilidad y urbanísticas:

¿Son las medidas, los proyectos o las políticas de aparcamiento propuestas coherentes y simultáneas con otras de circulación, urbanísticas e infraestructurales dirigidas, por ejemplo, hacia los mismos objetivos de disuasión del vehículo privado y mejora de los medios de transporte alternativos?

Efectos indeseables en otras zonas:

¿Las mejoras esperadas tras la implantación del proyecto, la medida o la política de aparcamiento sobre un área o barrio suponen el traslado de los problemas a las zonas limítrofes o a otros lugares? A veces esos efectos no son inmediatos y hace falta prever las consecuencias a medio y largo plazo sobre los comportamientos de la gente.

Espacio público:

La medida a adoptar ¿permitirá contar con más y mejor espacio público para otros usos más interesantes y eficientes: áreas de estancia y juego, espacio para peatones y bicicletas, prioridad al transporte público? ¿Cuánto espacio público queda liberado y cuál es su ubicación?

El uso del automóvil:

Tras la aplicación de la nueva política o la construcción del nuevo aparcamiento ¿habrá un mayor uso del automóvil en la zona, tanto de residentes como de visitantes?

Mejoría o empeoramiento de los medios de transporte alternativos:

Después del proyecto, la regulación o la política prevista ¿podrán los peatones caminar de modo más cómodo y seguro? ¿Tendrá la bicicleta nuevas oportunidades para circular de modo también más cómodo y seguro, o para aparcar? ¿Qué ocurrirá con el transporte colectivo, será más atractivo su uso?

Costes económicos:

Muchas veces el usuario del coche no paga ni siquiera los costes de la medida destinada a su estacionamiento ¿va a pagar en esta ocasión la totalidad de los costes asociados al aparcamiento o va a beneficiarse de subvenciones más o menos encubiertas con la medida anunciada? De ser así ¿en qué cuantía?, ¿qué tipo de automovilistas van a recibir más ventajas?



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